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¡Kéfir: La Bebida Milagrosa!

¿Conoce el kéfir? Esta bebida ancestral, con un sabor muy particular, está regresando con fuerza entre quienes buscan opciones naturales y de bienestar. Y con razón: este elixir acumula numerosos beneficios. ¡Aquí le contamos por qué!

Kéfir: la bebida milagrosa

¿Qué es el Kéfir?

Originario del Cáucaso, donde se consume desde tiempos inmemoriales, el kéfir es una bebida fermentada con múltiples virtudes, muy apreciada en Rusia y Europa del Este. Elaborado a partir de leche o jugo de frutas (o agua con frutas), el kéfir es una bebida ligeramente gaseosa y con un grado muy bajo de alcohol (menos del 1%). Se distingue por su sabor tan característico, ligeramente ácido y amargo. Tradicionalmente, el kéfir (solo el de leche en ese momento) era la bebida emblemática de los pueblos nómadas, que la transportaban en odres de piel. Se cree que almacenar la leche -generalmente de cabra- en estos recipientes naturales habría permitido que surgiera el proceso de fermentación.

¿Son Indispensables los Granos de Kéfir para Prepararlo?

Sin granos de kéfir, es imposible elaborar esta bebida única, pues son ellos los que actúan como fermento y desencadenan la reacción química responsable de su producción. Los granos de kéfir parecen pequeños racimos de diminutas perlas agrupadas, similares a pequeños ramilletes de coliflor; pueden ser blancos, amarillentos o translúcidos. Detrás de su apariencia sorprendente, los granos de kéfir son en realidad una mezcla de bacterias, levaduras y polisacáridos con propiedades extraordinarias. En sus orígenes, los granos de kéfir (de leche) eran simplemente la película blanquecina que se formaba en las paredes de los odres utilizados para transportar la leche; esta se recuperaba y reutilizaba como fermento para nuevos lotes. Estos granos se transmitían de generación en generación. Hoy en día, los granos de kéfir pueden encontrarse en tiendas naturistas o por Internet, generalmente en forma deshidratada.

Kéfir de Leche y Kéfir de Agua: ¿Cuál es la Diferencia?

El kéfir de leche se obtiene mediante la fermentación de la leche; el kéfir de agua se produce a partir de la fermentación de frutas (y también se conoce como kéfir de frutas). Los granos de kéfir de leche son diferentes a los de kéfir de agua: los primeros son blancos o amarillentos, mientras que los segundos son más pequeños y translúcidos, parecidos a cristales. Cada tipo de grano tiene su propia combinación de levaduras, bacterias y polisacáridos, pero ambos producen bebidas ricas en componentes beneficiosos para el bienestar. Eso sí, es esencial utilizar el tipo adecuado de grano según la bebida que se desee preparar.

¿Cuáles son los Beneficios del Kéfir?

El kéfir es considerado por muchos como una bebida ideal para el bienestar. Elías Metchnikoff, Premio Nobel de Medicina en 1908, incluso lo llamó "el elixir de la larga vida". Muy rico en probióticos, el kéfir es conocido por apoyar la comodidad digestiva y promover un tránsito intestinal equilibrado. Pero este no es su único beneficio. Como todos los alimentos con un contenido elevado de probióticos, el kéfir ayuda a mantener y equilibrar la flora intestinal. ¿El resultado? Un sistema digestivo más fuerte y un respaldo general al sistema inmunitario. El kéfir también puede contribuir a mejorar la tolerancia a la lactosa, apoyar niveles saludables de colesterol y promover una presión arterial equilibrada. Se recomienda a veces para el bienestar de la piel y, según algunos estudios, podría incluso ayudar a reducir ciertos riesgos relacionados con el crecimiento celular anormal. Además de su gran contenido de probióticos, el kéfir también aporta vitaminas y, en el caso del kéfir de leche, proteínas.

¿Cómo Preparar Kéfir Casero?

Es muy sencillo, y encontrará numerosas recetas y tutoriales en Internet (muchos blogs explican perfectamente el procedimiento) para preparar su kéfir casero, ya sea de leche o de agua. En resumen, el proceso consiste primero en rehidratar los granos de kéfir (si están deshidratados) y luego colocarlos en leche (de vaca u otra) o en una mezcla de agua, frutas (los cítricos y los higos funcionan bien) y azúcar. Luego debe dejarse fermentar a temperatura ambiente durante varias horas y colarse (siempre con un colador de plástico). Es importante seguir las etapas cuidadosamente, ya que el kéfir es un cultivo vivo y, por lo tanto, sensible. No tire los granos después de preparar la bebida: pueden reutilizarse. Guárdelos en el refrigerador, cubiertos con líquido, en un recipiente separado de otros productos fermentados. Para aprovechar al máximo esta bebida tan especial, procure consumirla con regularidad y alternar entre kéfir de leche y kéfir de agua. El kéfir casero se conserva entre 3 y 5 días en el refrigerador.

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