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Adelgazamiento y Control del peso Guías y tutoriales

Esto es lo que pasa a sus células grasas cuando aumentamos de peso

Si usted tiene sobrepeso o si tiene lo que se denomina una barriga panzuda, usted es probablemente víctima de una inflamación crónica del tejido adiposo. Al ser un proceso patológico silencioso que, más tarde o más temprano, acaba por manifestarse como una bomba de relojería, usted haría bien en interesarse en los nuevos descubrimientos y actuar rápidamente.
Células grasas (adipocitos) vistas al microscopio
Adipocitos vistos al microscopio
Rédaction Supersmart.
2022-11-08Commentaires (0)
Si usted tiene sobrepeso o si tiene lo que se denomina una barriga panzuda, usted es probablemente víctima de una inflamación crónica del tejido adiposo. Al ser un proceso patológico silencioso que, más tarde o más temprano, acaba por manifestarse como una bomba de relojería, usted haría bien en interesarse en los nuevos descubrimientos y actuar rápidamente.

¿Qué sucede cuando se aumenta de peso?

Engordar es un proceso totalmente natural para nuestro organismo. Es una astucia que permite reservar la energía que no se necesita inmediatamente. Así, nunca hay despilfarro y el organismo puede sobrevivir fácilmente a los periodos de hambruna. Desgraciadamente, lo que era una bendición para nuestros antepasados se ha convertido en una auténtica maldición en nuestras sociedades de opulencia. El descenso de la actividad física, la abundancia de los productos alimenticios y su alta densidad calórica han parasitado el mecanismo y provocado epidemias de sobrepeso espectaculares.

En estas personas, los aportes calóricos han sido mayores que los gastos durante un tiempo: por tanto, ha sido necesario almacenar la energía excesiva en células especializadas, los adipocitos. Estos son células que constituyen la esencia del tejido adiposo, el tejido blando responsable de formas poco agraciadas. Las reservas se almacenan en forma de lípidos: éstas penetran en los adipocitos, que se inflan como globos conforme se acumulan las grasas.

Si el desequilibrio calórico continúa, el tejido sigue extendiéndose, obligando al organismo a reclutar cada vez más células grasas y a reorganizar las vías de circulación sanguínea para alimentarlas correctamente. Pero si los adipocitos son excesivamente grandes, acaban por asfixiarse y quedarse sin oxígeno: los vasos sanguíneos ya no logran llegar hasta ellos y puede haberse sobrepasado la distancia de difusión del oxígeno (2-3).

Esta falta de oxígeno, que se denomina hipoxia, siembra el caos en el tejido adiposo:

Este fenómeno es un auténtico círculo vicioso: la reducción del flujo sanguíneo hacia el tejido graso fibrosado puede provocar la necrosis de las células grasas, lo que atrae a otros macrófagos y aumenta más el nivel de la inflamación (9). Al final, las células del tejido graso evolucionan hacia un estado de senescencia muy inquietante.

¿Cómo saber si su tejido adiposo es normal?

Según los investigadores, esta “fibrosis” del tejido graso no se produce únicamente en las personas obesas. También puede aparecer en personas delgadas, que tienen poca grasa subcutánea, pero que tienen esta forma de pera característica que se denomina familiarmente tripa. En éstas, la grasa se deposita en el abdomen, en las capas profundas del vientre y alrededor de sus órganos internos. Ahora bien, este depósito de grasa es especialmente arriesgado para la salud.

Hay varios depósitos grandes de grasa: el tejido subcutáneo, el tejido visceral, las caderas y todos los asociados a órganos como el corazón o los riñones. Cada uno de estos depósitos tiene un perfil endocrino muy específico, es decir que éstos no secretan los mismos mensajeros, y por tanto las consecuencias no son las mismas si los depósitos se agrandan o enferman. Por ejemplo, el tejido subcutáneo no parece estar relacionado con patologías asociadas a la obesidad, al contrario del tejido visceral. Éste posiblemente es especialmente sensible a este fenómeno de fibrosis (10).

¿Pero cómo saber si su tejido graso abdominal está afectado? Para estar totalmente seguro(a), habría que medir el nivel de inflamación y detectar o no el fenómeno de fibrosis. Simplemente, si usted tiene la impresión de tener demasiada grasa abdominal, esto puede ser un indicador, pero aun así esto no es sistemático: hay personas delgadas que pueden ser víctimas y personas obesas “metabólicamente sanas” (11). Por tanto, la sensación, la escucha del cuerpo, los trastornos inflamatorios diversos, el cansancio y la dificultad para adelgazar (incluso si el excedente no es enorme) son informaciones cruciales.

¿Qué pasa si no se hace nada?

Hay que saber que el tejido adiposo no es más que una simple reserva de grasas: es un órgano que secreta numerosos mensajeros químicos (especialmente leptina y adiponectina) que tienen repercusiones directas en el conjunto del organismo. Éste interviene especialmente en la respuesta inmunitaria, la tensión arterial, la hemostasis, la regulación de la masa ósea, la ingesta de alimentos, las funciones aseguradas por la tiroides e incluso la reproducción. En otras palabras, si su tejido adiposo está fibrosado, es su organismo en su conjunto el que sufre las consecuencias.

Por tanto, es urgente remediarlo antes de ver aparecer el espectro de la diabetes de tipo II o de la aterosclerosis. Cuanto más espere, mayor será el riesgo de que la fibrosis se instale y gangrene el conjunto del tejido. A continuación, presentamos las 5 pistas de acción que hay que tener en cuenta lo antes posible para disminuir el tejido graso y el nivel de inflamación:

No lo olvide: dejar que el sobrepeso avance, es mantener un terreno inflamatorio que será necesariamente una fuente de complicaciones y que acabará tarde o temprano por ser irreversible.

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Referencias

  1. Pasarica et al. Reduced adipose tissue oxygenation in human obesity: evidence for rarefaction, macrophage chemotaxis, and inflammation without an angiogenic response. Diabetes. 2009 Mar;58(3):718-25. doi: 10.2337/db08-1098. Epub 2008 Dec 15.
  2. Ye J, Gao Z, Yin J, He Q 2007. Hypoxia is a potential risk factor for chronic inflammation and adiponectin reduction in adipose tissue of ob/ob and dietary obese mice. Am J Physiol 293: E1118–E1128 doi: 10.1152/ajpendo.00435.2007
  3. Khan T, Muise ES, Iyengar P, Wang Z V, Chandalia M, Abate N, et al. Metabolic dysregulation and adipose tissue fibrosis: role of collagen VI. Mol Cell Biol 2009;29:1575–91. doi:10.1128/MCB.01300-08.
  4. Sun K, Kusminski CCM, Scherer PEP. Adipose tissue remodeling and obesity. J Clin Invest 2011;121:2094–101. doi:10.1172/JCI45887.2094.
  5. Muir LA, Neeley CK, Meyer KA, Baker NA, Brosius AM, Washabaugh AR, et al. Adipose tissue fibrosis, hypertrophy, and hyperplasia: Correlations with diabetes in human obesity. Obesity 2016;24:597–605. doi:10.1002/oby.21377.
  6. Alkhouli N, Mansfield J, Green E, Bell J, Knight B, Liversedge N, et al. The mechanical properties of human adipose tissues and their relationships to the structure and composition of the extracellular matrix. AJP Endocrinol Metab 2013;305:E1427– 35. doi:10.1152/ajpendo.00111.2013.
  7. Fried SK, Moustaid-Moussa N. Culture of adipose tissue and isolated adipocytes. Methods Mol Biol 2001;155:197–212. doi:10.1385/1-59259-231-7:197.
  8. Takaoka M, Nagata D, Kihara S, Shimomura I, Kimura Y, Tabata Y, Saito Y, Nagai R, Sata M. Periadventitial adipose tissue plays a critical role in vascular remodeling. Circ Res. 2009 Oct 23;105(9):906-11. doi: 10.1161/CIRCRESAHA.109.199653. Epub 2009 Sep 17.
  9. Samaras K., Botelho N.K., Chisholm D.J., Lord R.V. Subcutaneous and visceral adipose tissue gene expression of serum adipokines that predict type 2 diabetes. Obesity. 2010;18:884–889
  10. Carnethon MR1, De Chavez PJ, Biggs ML, Lewis CE, Pankow JS, Bertoni AG, Golden SH, Liu K, Mukamal KJ, Campbell-Jenkins B, Dyer AR. Association of weight status with mortality in adults with incident diabetes. JAMA. 2012 Aug 8;308(6):581-90. doi: 10.1001/jama.2012.9282.
  11. Brunner EJ, Chandola T, Marmot MG. Prospective effect of job strain on general and central obesity in the Whitehall II Study. Am J Epidemiol. 2007;165:828-837.
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